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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado hoy el adelanto a este año 2022 de la deflactación de la tarifa autonómica del IRPF y que así surta efectos en la Declaración de la Renta de los madrileños del próximo año. El objetivo de este adelanto –estaba previsto que entrara en vigor en 2023- es que las familias puedan disponer de mayores recursos con los que hacer frente a la alta inflación y la subida de precios de la energía, carburantes o alimentos, según ha remarcado la presidenta durante su intervención en la primera jornada del Debate del Estado de la Región en la Asamblea de Madrid.

El incremento salarial puede provocar que una persona pase de su actual tramo del impuesto al siguiente más superior, lo que conlleva pagar más. La deflactación pretende que los madrileños sigan aportando lo mismo que hasta ahora para que la subida de sus retribuciones pueda destinarse a hacer frente a un mayor coste de bienes y servicios.

Por ello, también va a aplicarse al mínimo personal y familiar, que es la parte de la renta por la que no se tributa al destinarse a satisfacer las necesidades básicas personales y familiares. De esta manera, se elevará el tope de este tramo para que las familias no acaben pagando una cuota superior a la de su capacidad económica.

Para establecer el porcentaje sobre el que se realizará la deflactación, se tomará como referencia el incremento medio de los sueldos en la Comunidad de Madrid, según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), ya que son los rendimientos de trabajo los que están ligados a la tributación por IRPF. En concreto, se establecerá el dato del segundo trimestre de 2022, que se publicará el próximo 16 de septiembre.

Una vez que se apruebe este mismo año, se sumará a la rebaja de medio punto de todos los tramos autonómicos del impuesto validado por la Comunidad de Madrid, que entró en vigor el pasado 1 de enero, y que supondrá un ahorro estimado de más de 300 millones de euros.

EN QUÉ CONSISTE:

Para entender en qué consiste deflactar el IRPF y cómo le afecta la inflación, primero hay que conocer el funcionamiento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El IRPF es un tributo progresivo que grava las rentas obtenidas durante el año por los residentes de España. Los ingresos anuales se dividen por tramos y a estos se les asigna un porcentaje de impuestos a pagar. Los tramos son los siguientes:

1º Con ingresos hasta 12.450 euros, la retención es del 19%.

2º Entre 12.450 euros hasta 20.200 euros, se retiene el 24%.

3º Entre 20.200 euros y 35.200 euros, pagará el 30% de IRPF.

4º De 35.200 euros a 60.000 euros, se retiene el 37%.

5º De 60.000 euros a 300.000 euros, la retención es del 45%.

6º A partir de los 300.000 euros pagará el 47% de IRPF.

El problema de estos tramos es que no se adaptan a la inflación, por lo tanto, si su salario se actualiza conforme a la inflación para hacer frente al aumento del coste de la vida también pagará más impuestos a efectos reales porque sus ingresos aumentan. De esta manera, lo que se produce es una subida silenciosa de impuestos que prácticamente anula el efecto del incremento salarial, ya que aunque este solo pretendía equiparar su salario al coste de la vida, acabará perdiendo poder adquisitivo al pagar más impuestos.

Por ejemplo, si su salario está indexado al IRPF y en 2022 cobra 20.000 euros, en 2023 pasaría a ganar 21.220 euros, teniendo en cuenta que la inflación media acumulada hasta agosto es del 6,1%. Con el salario de 2022, su retención de IRPF ascendería a 4.177,50 euros (2.365,5 euros por los primeros 12.450 euros de ingresos y 1.812 euros por los 7.550 euros restantes hasta alcanzar la suma de 20.000 euros). En cambio, en 2023, con un salario de 21.220 euros pasaría a pagar 4.521,5 euros de IRPF (2.365,5 euros por los primeros 12.450 euros de ingresos, 1.860 euros por los 7.750 euros restantes hasta alcanzar los 20.200 euros del segundo tramo y 306 euros por los 1.220 euros que pertenecen al tercer tramo hasta alcanzar los 21.220 euros de salario). Es decir, el aumento salarial le costaría 404 euros extra en impuestos, lo que, en la práctica, reduciría su poder adquisitivo.

La deflactación del IRPF pretende poner solución a ese problema. Básicamente, consiste en adaptar este impuesto para evitar que la subida de salarios destinada a combatir el incremento de gastos que ha ocasionado la inflación aumente el tipo medio del IRPF que paga el contribuyente, ocasionándole una pérdida de poder adquisitivo, sobre todo en los casos en los que la capacidad económica real no aumenta, ya que el salario crece en menor medida que la inflación.

“Deflactar consiste en eliminar de un valor monetario los efectos producidos por los cambios en los precios (inflación). Por lo tanto, deflactar consiste en convertir una magnitud medida en términos nominales en otra expresada en términos reales. En el caso del IRPF, si no se hace nada, conlleva que cada vez más gente pague más impuestos, ya que no se tiene en cuenta el incremento del coste de la vida”, explica Bankinter en su blog. Dicho de forma más sencilla, si con una inflación del 6,1% se rebaja el IRPF en la misma medida para compensar el efecto del aumento de precios, los contribuyentes pueden mantener su poder adquisitivo. (LA RAZÓN)

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