Qué obligaciones tienen las comunidades de vecinos en el reciclaje de residuos y basuras

11 Marzo, 2014   General

Los españoles reciclamos aún bastante poco, pese a ser un país que genera mucha basura. Un reciente informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente señala que España “mantiene tasas muy altas de residuos que acaban en el vertedero, sobrepasando el 50% del total de residuos sólidos urbanos generados en 2010″. El nuestro es, según datos de Eurostat, uno de los países que más basura genera, con una media de 575 kilos por habitante y año.

En cualquier caso, los contenedores ya son parte del paisaje urbano. Los de color azul (papel y cartón), los amarillos (latas y material plástico), los contenedores verdes para el vidrio, los naranjas para el material orgánico y los de color gris (residuos no clasificables). Algunos de estos elementos tienen que estar presentes de forma obligatoria. Las sanciones por responsabilidad en la falta de los cubos adecuados para tirar la basura reciclada también dependen de cada autonomía.

En Anida ponen como ejemplo la Comunidad de Madrid, donde la responsabilidad en el cumplimiento de las normas de reciclaje es colectiva, es decir, de la comunidad de propietarios. Las denuncias podrán ir contra ésta, o en su defecto, contra el presidente de la misma, pudiendo llegar a infracciones sancionadas por importes de entorno a 90 euros por infracción, según su gravedad.

Un fallo del Tribunal Supremo, estimando un recurso del Ayuntamiento de Madrid, ha facultado a los inspectores municipales a acceder a las instalaciones para inspeccionar el contenido de los contenedores o de las bolsas de basura, castigando con multas de entre 750 y 3.000 euros a la comunidad que no cumpla con la normativa.

Pero además de multas puede haber premios que incentiven el reciclaje. El Ayuntamiento de Oviedo premia las buenas prácticas, bonificando a las comunidades de vecinos que reciclan sus basuras.   Aunque hay quienes “sufren” el reciclaje. En Zarautz, gran parte de los vecinos están en contra del sistema de recogida de la basura “puerta a puerta”, que obliga a separar los residuos en cinco recipientes y a separar de una forma excesivamente pormenorizada.

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